LOS 90: QUEDADA GENERACIONAL

septiembre 18, 2012 § 2 comentarios

ALGO QUE RECORDAR

Chicas al final todos sucumbimos a los encuentros generacionales. Sin duda uno queda marcado para siempre por ese periodo de la vida en que los amigos lo son todo, y con ellos se comparte casi todo: secretos, besos, ropa, babas, y sobre todo, muchos sueños por cumplir. Esa época mágica de abrazacarpertas en que empiezas a ser mayor pero con alma de niño, en la que no hay sitio para el aburrimiento y el cuerpo puede, literalmente, con todo lo que le echen, y mucho más. Cuando pones a prueba todos tus referentes en la vida – familia, religión, política, música, peinados- porque te crees distinto y único dueño de tu destino, sin darte cuenta de que en realidad haces lo mismo que todos, bebes lo mismo, escuchas la misma música, y te vistes con los mismos uniformes adornados con los mismos peinados.

Todavía recuerdo con pavor aquel tupé cardado de medio metro de alto que nos hacíamos en el pelo, en el que sin duda podían anidar una familia entera de palomas. Y como no, las hombreras de gomaespuma formato robocop que nos poníamos debajo de las camisas, enganchadas al sujetador con un velcro. Aquellos hombros de peluche que a cierta hora, o se caían hacía delante a modo de falsa teta, o directamente al suelo, mostrando su lado más cutre lleno de pelos y pelusas. Los chicos lo tenían más fácil, aunque tampoco se libraban del uniforme generacional, vaqueros, náuticos y camiseta, los pudientes 501 y jersey de Privata, y los demás, Lee gastados y sudadera de comic o de grupo musical.

Entonces pernoctábamos y engullíamos el rancho diario en la casa familiar, en la que pasábamos el tiempo justo, siempre pegados al teléfono de pared, esperando la llamada de turno para salir corriendo al bar del barrio – pueblo para los de Pozuelo-. Algunos a bordo de su Vespino customizada, y otros a pata, o en la pava, el bus local. Allí pasábamos nuestras noches, las buenas, las malas, y las mediopensionistas, siempre con un mini en la mano, los secretos, Ducandú o Nachapop de fondo, y la boca llena de proyectos a largo plazo, – que casi nunca pasaban del finde siguiente-. Por aquel entonces ni sospechábamos que llegaría el día en que no podríamos vivir sin un e- phone, una Vannette, o la depilación lasser.

En fin que todos esos días reviven de alguna manera en la quedada generacional. Un encuentro con los de antes, casi en el mismo sitio y para hacer lo mismo, beber minis escuchando al “Pingüino en mi ascensor” espiando a su vecina de enfrente. Casi con la misma ropa, – al menos ellos, porque poco han cambiado el atuendo, aunque algunos han subido bastante de talla-. Pero esta vez no hablamos del futuro sino del pasado, de esos recuerdos tan vivos, ahora vestidos de largo por la pátina del tiempo, que con la distancia parecen doblemente felices, livianos pero llenos de horas intensas. Momentos que en el recuerdo se han convertido en momentazos, miradas adolescentes que ahora serían auténticos orgasmos.

También hacemos repaso de existencias, nos miramos y calibramos los daños. Está claro que la vida no pasa en balde, ni para lo bueno, ni para lo malo, no deja a nadie impasible. Los hay perjudicados, algo de pelo y barriguilla, los hay castigados, nada de pelo, kilos de más y ojos hundidos, los hay destruidos, nada de nada, y contra todo pronóstico, los hay que, cómo los buenos vinos, mejoran con el tiempo. Esos pocos privilegiados a quienes los años suman carácter, ponen arrugas atractivas, canas sugerentes y mantienen el culo en su sitio. Vamos que un poco más, y dan ganas de ponerles un piso.

Nosotras contentas de vernos, contarnos y abrazarnos. Supongo que también machacadillas por los años, pero pasamos de hacer balance, porque lo nuestro tiene más mérito¡¡¡. Encantadas de tener una excusa para ponernos de nuevo ese look de adolescentes, tomarnos unas copas con las amigas, mientras hacemos repaso de tíos, y como no, practicamos un poquito ese vicio tan sano de “te imaginas sí Harry hubiera encontrado a Sally”. Algunas se reencuentran con su club de fans y otras con ese chico que nunca confesaron que les gustara. Así la noche vuela, y cuando te quieres dar cuenta estás de vuelta en tu vida, y te pones una canción de Loquillo para recordar: Siempre quise ir a LA dejar un día está ciudad, cruzar el mar en tu compañía……..

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§ 2 respuestas a LOS 90: QUEDADA GENERACIONAL

  • y gracias a Facebook todos tenemos una foto adolescente con las dichosas hombreras que alguien muy pacientemente se ha encargado en escanear, subir y etiquetar para escarnio público, pero que buenos son los reencuentros y esas fotos que te hacen reír hasta saltarte las lágrimas.

    Un besazo!

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