EL ASOMBROSO Y FANTÁSTICO MUNDO DEL GIMNASIO

junio 25, 2012 § 3 comentarios

GIMNASIO O PERSONAL TRAINNER

No os lo vais a creer. Mi compañera Marisol, una Venezolana guapetona, simpática y recia, de esas que los hombres llaman tías buenas o mazizorras nada más verlas, y que las mujeres no podemos evitar querer por su desparpajo, su fuerza y su alegría, nos ha confesado que todas las mañanas de 7 a 8 – sí habéis leído bien, a las siete de la mañana cuando no han puesto ni las calles-, se somete a un entrenamiento militar con un personal trainner. Nosotras que la vemos llegar cada día con su sonrisa puesta, su buen humor y el bolso lleno de productos ecológicos sin caducar, y con ese buen talante que ha convertido en talento natural para hechizar al personal y metérselo en el bolsillo, nos hemos dicho, no puede ser, esta tía no es humana, tenemos que empezar a imitarla ya, si queremos conseguir un tipo como el de la Teniente O´neill y un éxito social como el de Paz Padilla.

Está claro si queremos parecernos en algo a ella, lo primero que tenemos que hacer es cambiar de gimnasio. En el nuestro no creo que exista eso del personal trainner, a no ser que se refiera a esos que se ayudan entre sí a levantar las pesas, y de paso se soban un poco los bíceps e intercambian miraditas maliciosas. Lo nuestro más que un entorno deportivo es un parque temático. De hecho la gente ni se molesta en llevar ropa de deporte, sino que adapta como puede su ropa de estar por casa o reutiliza las eternas mallas del instituto. En el sector masculino están los del look piscinero, me pongo el bañata, una camiseta, las zapatillas sin calcetines y a sudar. Luego hay otro grupo bastante compacto de los que juegan a interpretar al marine americano, con ropa de camuflaje y hasta gorro de lana, muy útil a cuarenta grados sudando. Y cómo no, mis favoritos, los miembros perennes de las carrozas del día del orgullo gay, que sólo les falta el collar de perlas y el perro chiguagua.

Nosotras que tampoco somos el colmo de la última moda deportiva porque nuestro pantalón, aunque muy de aerobic al principio, ya caducó hace cinco añitos, estamos mimetizadas con el ambiente. Y nos consolamos pensando que estamos a años luz de esas que piensan que las bambas son un calzado deportivo, o que las zapatillas de Berscka son perfectas para hacer step durante tres horas sin destrozarte la espalda para siempre. Luego están esas y esos, marcados de por vida por la influencia de esa Eva Nasarre ochentera que puso tan de moda los tops con pantalón apretado, cinta de felpa, calentapiernas de lana, y un poco de colorete entonador. Allí nadie parece consciente de que hay marcas como Nike que ofrecen ropa moderna, bonita, transpirable y que se adapta al cuerpo.

Nosotras además somos de las que nos gusta ir a clase, una aventura sólo recomendada para expertos. Primero hay que llegar media hora antes para coger sitio, si no quieres encontrarte con una pierna o un brazo en la nariz interrumpiendo tu proceso de musculación. Luego tienes que matarte con cuatro para coger unas pesas de tu tamaño, si no quieres hacer la clase con el equipo de un culturista o muy al contrario con los abalorios de una mayorette. Después tienes que concentrarte en identificar al profesor entre tanta flora y fauna, y hacer un esfuerzo por clavarle la mirada,-  que siempre tenderá a huir y extasiarse con personajes mucho más interesantes, como los arrítmicos que no dan una, las empanadas que van y vienen llevando trastos hasta que consiguen acoplarse a mitad de clase, o esas que no se sabe muy bien si se han dejado el pijama puesto, o han quedado con las amigas para dar un paseo; y como no mis amigas las machacas, que van por la tercera clase seguida y tienen a su alrededor un cerco de sudor de metro y medio -.

Por supuesto si lo que queremos es acercarnos a nuestra teniente O´neill particular, tendremos que cambiar irremediablemente también algunos de nuestros hábitos alimenticios. Y es que chicas, ella, a eso de las doce, cuando el cuerpo te empieza a pedir alpiste y la mente te reclama a gritos que te tomes un buen Donnette de chocolate, saca una resplandeciente manzana verde Granny no se qué, y se la come con el mismo deleite y pasión que si fuera una palmera de chocolate…..Pues eso que nos queda mucho, y no te digo si además hay que ser tan simpática y optimista como ella.

 

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§ 3 respuestas a EL ASOMBROSO Y FANTÁSTICO MUNDO DEL GIMNASIO

  • florence dice:

    uuffff, qué pereza me dan los gimnasios. Me apunté una vez, fue el siglo pasado y aguanté menos de una semana!! Allí me dí cuenta que no valgo para eso. Intento concentrarme en saborear las manzanas granny, a ver si tengo más suerte.. pero el helado de chocolate ya me está mirando de reojo..!!!!
    Bss 🙂

  • Sofía dice:

    Pues para aquellas que queráis probar otras modalidades (de todo tipo!!!!)….con el obejtivo de perder calorías….aquí os dejo unas alternativas!!

    ya contaréis cuál es la que más os va!!!! jajajaja

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