ENTRENANDO LA ASERTIVIDAD

junio 20, 2012 § 6 comentarios

YES, WE CAN

Chicas llevamos una temporadita pensando en esto de la asertividad. Que digo, llevamos toda una vida oyendo eso de “no eres suficientemente asertiva”, incluso diría más, llevamos siglos de existencia cargando con el San Benito de que la falta de asertividad es el gran obstáculo de las mujeres. Y está claro, salvo algunas escasas excepciones, a las mujeres nos cuesta decir no, sin lamentarnos, sin sentirnos culpables y sin herir a los demás. Y es que para la mayoría decir esa palabra mágica a la primera, resulta casi imposible. Así que, o bien dicen si, y luego se buscan mil excusas para decir que finalmente no pueden, o por el contrario, sale de su boca un compungido NO acompañado de una complicada y laboriosa explicación llena de culpa y remordimientos.

Así que hoy cuando he oído en el autobús a una chica decirle a un tío: te importaría cederme el sitio por favor, y el tío le ha contestado, ¿por qué habría de hacerlo?, y ella le ha dicho, porque estoy embarazada y ese sitio está reservado para personas en mi estado. Y todo ello con un tono simpático, sin acritud, sin falta, ni denuncia, sin el careto estresado de la típica amargada, que para pedir el sitio habría lanzado un bufido, después de cansarse poniendo caretos y tocarse la tripa para que el otro se diera por aludido. Me he dicho a mí misma, esto debe ser asertividad. Y después cuando una vez sentada le ha dedicado una primorosa sonrisa, mientras él se levantaba tan pancho, le ha dado las gracias y se ha puesto a leer como si tal cosa, en lugar de darle un bolsazo y continuar todo el viaje murmurando lo maleducado que era, como habría hecho cualquier otra. Me he dicho, esto debe ser asertividad de la buena marimorena.

Al mismo tiempo he intentado imaginarme mi reacción en la misma situación. Y he concluido que yo antes que decir eso, habría muerto aplastada, o me habría podrido todo el camino encaramada a la barra para no caer, sudando y lamentando no tener una tripa escandalosa para que la gente me cediera el sitio por pena, vergüenza o solidaridad. O quizá habría esperado que me leyeran el pensamiento, que  es lo que nos gusta a nosotras, la telepatía. No en vano he sacado un 40 % en el maldito test de la asertividad. Y es que la asertividad es precisamente eso, expresar tus deseos e intenciones claramente, sin ambigüedades, sin adjetivos, y sobre todo sin herir a nadie, sin ataques, ni caretos. O como dice la wikipedia, un comportamiento comunicacional maduro en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otros, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos.

Y es que ésta “forma de expresión consciente, congruente, clara, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos, o defender nuestros legítimos derechos actuando desde un estado interior de calma y autoconfianza, en lugar de la emocionalidad”, como lo definen en psicología, es algo que sólo los hombres, mejor dicho, algunos hombres, traen como equipamiento de serie ( bueno Sofía también), y que sin embargo nosotras, casi todas nosotras, sólo podemos conseguir mediante el entrenamiento sistemático, sino queremos convertirnos en una de estas tres: en pasivas y por tanto en las víctimas, en agresivas y entonces en las verdugas castigadoras, o directamente en las más tontas de la película.

Pero tengo que deciros que para lograr esto de la asertividad es imprescindible despojarse primero de dos pesadas cargas muy comunes en el género femenino: la primera es quitarse definitivamente esa necesidad perentoria de gustarle a todo el mundo, (ya hemos contado en otros post que opines lo que opines el 20 % se opondrá, es estadística pura), y la segunda y no menos importante, es acabar de raíz con ese pensamiento tan de tía, de que los derechos y necesidades de los demás son más importantes que los nuestros. Bueno hay una tercera, y es conseguir de una puñetera vez creer un poquito más en nosotras mismas, nuestras necesidades, nuestros sentimientos y nuestras decisiones. Y aprender a expresarlos sin tapujos, y en el momento oportuno, no cuando la hoya expres esté a punto de estallar y los exabruptos y modales nos quiten la razón irremediablemente.

Así que ayer empecé mi entrenamiento yendo a Zara Home a cambiar un portavelas que había comprado, y que al sacarlo de su cuidado envoltorio había descubierto que tenía uno de los lados doblado y estaba a punto de romperse. En otras circunstancias me lo habría comido con patatas, lo habría colocado sin que se viera y chispun. Por supuesto antes me habría echado la culpa por no haberme dado cuenta en la tienda. Sin embargo como tenía que contaros la experiencia, me he plantado en la tienda con buen rollo y una sonrisa. Le he dicho a la chica que quería cambiar el portavelas porque al sacarlo había visto que estaba doblado, sin añadir más explicación, sin aludir a la negligencia de la que me lo envolvió, y sin hacer juicios de valor ni poner caretos. La chica como buena tía me ha mirado incrédula, y ahí es cuando ha empezado a tambalear mi asertividad.

Así que chicas está claro hay que seguir entrenando. Desde estas páginas proponemos a los sitios de compra colectiva que incluyan de una puñetera vez un curso combinado de asertividad, movimiento slow y contorsionismo, con el un único objetivo de “aprender a transmitir lo que deseas sin enfados ni malas maneras, y a decir sin culpa esa palabra de dos letritas NO”.

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§ 6 respuestas a ENTRENANDO LA ASERTIVIDAD

  • Siempre me ha encantado la gente que es capaz de poner en su sito a alguien con una sonrisa y sin levantar la voz, eso es auto-control y no lo de Joda.

    A mi me regalaron un libro de “aprenda a decir no” con eso lo digo todo, … del género pringui que soy.

  • slomillo dice:

    estoy metido en el cerebro de la asertiva preña…y digo yo que se piesa ella solita para si mesma: yo, aqui, con estos pelos y esta barriga y to el personal sentao; hasta ese cabron, apenas veinteañero, que ademas esta espatarrao…a este levanto ley en mano y ya esta, que coño…y tal que lo hizo, asertiva ella, que es muy suya… amenjesus…

    • ALMUYANITA dice:

      Y que lección tan buena para ese futuro vástago que carga en su vientre. Porque estas cosas hay que enseñarlas desde antes, mucho antes de tener uso de razón, para que se grabe bien en el cortex y haga de este mundo un lugar más placentero y fácil de compartir.

  • florence dice:

    Poco a poco, voy mejorando con lo de la asertividad 🙂 ya digo cada vez más lo que pienso, incluido el “no” 😉 para no reventar y la verdad, es que una se siente mucho mejor.
    Lo que me falta todavía es la parte del autocontrol, porque a veces no me controlo, y me sale la mala leche por las orejas, jeje!!! Lo del autobús, creo que tanta asertividad se debe a las hormonas positivas que tiene una cuando está embarazada, yo en su lugar (no estoy embarazada!!) le habría dicho a este tío 3 o 4 cosas con un tono muyyy agudo 😉
    bss 🙂

  • ALMUYANITA dice:

    Yo soy de las que me hubiera pasado todo el trayecto pensando en lo que le debería haber dicho, pero no habría sido capaz de decir una sola palabra. Lo que está claro es que hay algo en nuestro ADN que tenemos que intentar cambiar, YA MISMITO. Y yo creo que la respuesta está en como nos educan, así que Flo, hagamos de nuestros hijos gente estupenda y mejoremos la raza.

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